El crédito a las empresas

Juan Aitor Lago Moneo

Director del Departamento de Investigación

Constanza Business & Protocol School

 

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Fuente: http://1.bp.blogspot.com/

Lo hemos oído durante años, uno de los principales problemas al que ha tenido que hacer frente el sector empresarial español desde el año 2008 ha sido las dificultades para acceder al crédito. Sin embargo, durante todos estos años me he preguntado, ¿pero cuánto ha disminuido el crédito al sector privado en España durante esta casi eterna crisis? 506.000 millones de euros. ¿Quién realiza esta estimación? BBVA Research, ni más ni menos.

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Fuente: http://emprendedores.name/

Para que nos podamos hacer una idea de cuánto dinero supone esto, estamos hablando de una cantidad que equivale al 48% del PIB español. Es decir, casi la mitad de lo que produce el país es la cantidad de dinero que se ha dejado de prestar a familias y a empresas, entre los años 2008 y 2014. Para que nos hagamos una idea de cuánto ha caído el crédito a las empresas, entre los años 2008 y 2014, el descenso ha sido del 34%, nada más y nada menos, insisto en apenas 6 años.

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Fuente: invertirdinero.info

Estas cifras explican en gran medida el por qué de la virulencia de estos últimos años, y la enorme destrucción de riqueza que ha vivido España. Si el sistema financiero no funciona de una manera adecuada, el resto de la economía sufre y de qué manera. Los bancos no han podido prestar, básicamente por qué no tenían liquidez, y la poca que tenían la necesitaban para no quebrar… Y aún así, casi la mitad del sector financiero español ha tenido que ser rescatados.

Este es un ejemplo más, que explica la enorme relevancia que tiene que el sistema financiero funcione de una manera adecuada y saludable. Cuando no hay crédito, se acaban los proyectos, ya no hay inversiones, y son las inversiones las que generan empleo, y las que generan riqueza. ¿Es por tanto necesario que vuelva el crédito a España? Es del todo imprescindible, eso sí, debe ser un crédito con sentido y con visión de largo plazo, tanto el concedido a familias como el concedido a empresas, aunque, sobre todo este último (y esto lo escribe alguien que trabajó durante varios años en el mundo de los microcréditos).